
En el mar se concentran gran cantidad de especies en peligro a causa de las reservas pesqueras, la destrucción del hábitat marino, la acidificación de los océanos (provocada por el vertido de residuos nitrogenados y sedimentos) y el cambio climático. El futuro de los océanos (el 71% del planeta) puede acabar sin vida animal y sin la biodiversidad marina.
Cuando sea demasiado tarde, nos daremos cuenta de la importancia del mar como fuente potencial de medicinas, productos químicos, cosméticos, materias primas, combustible y sistemas de bioquímica. Nos estamos cargando los océanos, cuando aun se estima que existen más de 1.400.000 especies desconocidas. Solo el 0,1% del mar se encuentra en un área protegida.
La biodiversidad marina y los ecosistemas mantienen la salud del planeta y sostienen el bienestar social
En ningún otro ámbito la importancia de la biodiversidad para el desarrollo sostenible es más esencial que en los océanos. La biodiversidad marina, esto es, la variedad de vida en los océanos y los mares, es un aspecto fundamental de los tres pilares del desarrollo sostenible —económico, social y ambiental—, que mantiene el funcionamiento saludable del planeta y proporciona servicios que sustentan la salud, el bienestar y la prosperidad de la humanidad.
Los océanos son una de las principales reservas de biodiversidad en el mundo. Constituyen más del 90% del espacio habitable del planeta y contienen unas 250.000 especies conocidas y muchas más que aún quedan por descubrir, ya que todavía no se han identificado más de dos tercios de las especies marinas del mundo1.

Los océanos y la vida que contienen son fundamentales para el funcionamiento saludable del planeta, ya que suministran la mitad del oxígeno que respiramos y absorben anualmente un 26% de las emisiones antropógenas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera3.
Cada vez hay más evidencias que demuestran el papel esencial que desempeña la biodiversidad marina para la salud del planeta y el bienestar social. Los sectores de la pesca y la agricultura son una fuente de ingresos para cientos de millones de personas, especialmente para las familias de bajos ingresos, y contribuyen directa e indirectamente a su seguridad alimentaria.
Los ecosistemas marinos proporcionan innumerables servicios a las comunidades costeras de todo el mundo. Por ejemplo, los ecosistemas de los manglares son una importante fuente de alimento para más de 210 millones de personas, pero también prestan otros muchos servicios como medios de subsistencia, agua limpia, productos forestales y protección contra la erosión y los fenómenos meteorológicos extremos.
¿Qué podemos hacer para proteger la biodiversidad marina?
La conservación de los océanos no depende únicamente de grandes acuerdos internacionales. Nuestras decisiones cotidianas también pueden contribuir a reducir la presión que ejercemos sobre los ecosistemas marinos.
Reducir el consumo de plásticos de un solo uso, gestionar correctamente los residuos, respetar la fauna y los hábitats marinos, consumir productos del mar de forma responsable y elegir productos con un menor impacto ambiental son pequeños pasos que, sumados, pueden marcar la diferencia.
También es importante prestar atención a los productos que utilizamos cuando vamos a la playa. Parte de las sustancias que aplicamos sobre nuestra piel pueden acabar directamente en el agua durante el baño, por lo que la elección de un protector solar no debería basarse únicamente en su factor de protección.
Protección solar y respeto por el ecosistema marino
Proteger nuestra piel del sol y reducir nuestro impacto sobre el medio marino no deberían ser objetivos incompatibles.
En Solar Medusas apostamos por una protección solar pensada para disfrutar del mar de una forma más responsable. Nuestra filosofía parte de una idea sencilla: si el océano forma parte de nuestra vida, también debemos contribuir a conservarlo.
Por eso, además de proteger la piel frente a la radiación solar, nuestros productos están desarrollados teniendo en cuenta su interacción con el entorno marino y cuentan con la certificación Friend of the Sea.
Cuidar el mar es proteger nuestro futuro
Los océanos regulan el clima, albergan una extraordinaria diversidad de especies y proporcionan recursos esenciales para millones de personas. Su deterioro no es únicamente un problema ambiental: tiene consecuencias económicas y sociales que nos afectan a todos.
Todavía estamos a tiempo de cambiar nuestra relación con el mar. Proteger sus ecosistemas, reducir la contaminación y tomar decisiones de consumo más responsables son acciones necesarias para conservar su biodiversidad.
Cada vez que entremos en el mar, recordemos que no estamos entrando en una piscina: estamos entrando en un ecosistema lleno de vida.
Disfrutemos del mar. Protejamos nuestra piel. Y cuidemos aquello que hace posible que podamos seguir disfrutándolo.






